Los jugadores del equipo cántabro, a quienes el club les adeuda varias nóminas, formaron abrazados en el centro del campo tras el pitido inicial y, después de que los futbolistas rivales echaran el balón fuera, le comunicaron al árbitro que no iban a jugar y esperaron al resto de la plantilla y al cuerpo técnico, mientras en el palco no estaba Lavín.
Aunque los futbolistas del Racing habían reiterado ayer que no estaban dispuestos a jugar si Lavín no dimitía y a eso se unía las malas condiciones meteorológicas, los campos de Sport de El Sardinero registraron ayer la mejor entrada de la temporada porque la afición quería acompañar a los jugadores en este trance más que ver un partido de fútbol.
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