A la espera del enorme desafío del miércoles en las semifinales de la Liga de Campeones contra el Real Madrid, el equipo rojiblanco ya roza su objetivo primordial: la clasificación directa para la fase de grupos del máximo torneo europeo por quinto año seguido. En duda hace unos meses, ahora le basta con un empate en dos partidos.
Porque ayer superó un duelo exigente. Enfrente, la sólida estructura del Eibar, un bloque que sabe a lo que juega, que tiene claro cuándo y dónde debe presionar, pero no fue suficiente.
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