Con las líneas juntas y mucho orden, el Villarreal ahogó en la zona de creación al Celta, que acusó en exceso la ausencia de su goleador Iago Aspas. Unzué apostó por el canterano Brais Méndez para suplir al internacional español y a su equipo le faltó creatividad y desborde, lo que buscó en el segundo tiempo con la entrada de Emre Mor, cuando su rival ya mandaba en el marcador.
El choque cumplió el guion esperado. El Celta tuvo algo más el balón, aunque fue una posesión estéril, con demasiados pases horizontales y sin peligro.
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