Es un nuevo desafío para el equipo gallego, este curso dirigido por Juan Carlos Unzué, que sabe de la importancia que el torneo copero tiene para el celtismo, después de quedarse a un paso de alcanzar la final en sus últimas dos participaciones, apeado primero por Sevilla y después por Deportivo Alavés en las semifinales.
La solidez del líder de la Liga, su descomunal poder ofensivo y jugar la vuelta en el Camp Nou dificultan el reto para un Celta que quiere llegar vivo a Barcelona, donde esta temporada ya logró arañarle un punto al equipo de Ernesto Valverde (2-2).
Ese partido, como los últimos dos disputados en Vigo, en los que el Celta ganó al Barza (4-1 y 4-3), están muy presentes en el vestuario celeste.
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