Superado aparentemente el terremoto que acompañó las últimas horas previas al debut en la gran cita de Rusia, la selección española se agarra a su estilo intocable para imponerse a la adversidad y demostrar las razones por las que es señalada como una de las favoritas al preciado título. Solo Cristiano Ronaldo fue capaz de frenar una reacción repleta de personalidad.
En un Mundial marcado hasta ahora por la incapacidad de selecciones grandes de superar planteamientos de rivales con un teórico papel de menor, España encara en Kazán uno de esos partidos en los que el rival renunciará al balón.
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