El Atlético Colegiales, de la segunda división del fútbol paraguayo, será controlado a partir de esta temporada por el Sevilla español, anunció hoy en su edición digital el diario asunceno "La Nación".
El periódico refiere que "ya casi todo está concretado para la venta del Club Atlético Colegiales", fundado en 1990, y afirma que "estos días estuvieron" en Asunción directivos del equipo andaluz "para concretar y cerrar el trato".
Detalla que "el propio presidente del Sevilla, José María del Nido Benavente, es el encargado de las negociaciones" y que el monto de la transacción asciende a 40 millones de dólares.
El Colegiales, cuya sede está situada en el barrio de Cuatro Mojones, en la periferia sur de la capital paraguaya, se convertirá en una sucursal sevillista y la nueva administración contratará un nuevo cuerpo técnico y más jugadores con la intención de ascender a los rojos a la división principal, según la publicación.
jueves, 5 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
Copa del Rey Barcelona 4 - 0 Osasuna
Con Messi convaleciente de un gripe observando atentamente desde el banquillo, Cesc se disfrazó del 'crack' de Rosario para rendirle una especie de homenaje en la primera mitad y encarrilar la victoria del Barcelona ante Osasuna, que el propio Messi completaría, con otros dos tantos, en la última media hora.
Partiendo de esa posición de falso '9' que tanto le gusta a la 'Pulga', cayendo a la banda, bajando a recibir entre líneas o permutando funciones con sus compañeros de ataque, Fàbregas puso en jaque al conjunto navarro, al que fulminó con dos zarpazos en apenas 18 minutos.
Dos grandes definiciones del de Arenys de Mar -la segunda, una espectacular vaselina sobre la salida de Riesgo- acabaron con la resistencia de un Osasuna muy serio y ordenado hasta que el Barça abrió la lata.
Ambos goles llegaron tras sendas asistencias de Xavi, genialmente lúcido, magistralmente clarividente, imperial una vez más la hora de marcar los tiempos y los espacios.
El que ha sido recientemente nombrado mejor constructor de juego del mundo por cuarto año consecutivo, pudo ampliar la cuenta en esta primera parte. Como Pedro, Alves, Thiago o hasta Puyol, a quien un error de la zaga rojilla dejó solo frente a Riesgo.
De hecho, a Osasuna, invadido por el desconcierto tras el 2-0, le pudieron caer media docena antes de llegar al descanso. Mendilibar, que hace dos meses encajó del Barça ocho en Liga, ya advirtió en la víspera que eliminar a los de Guardiola de la Copa era misión imposible.
Jugando como lo hizo su equipo en la primera mitad seguramente tenía razón. Pero los navarros mejoraron tras la reanudación. Salieron a presionar más arriba, estiraron el campo y, aunque sin poner en aprietos a Pinto, lograron llegar con cierto peligro al área azulgrana, gracias a la velocidad de un insistente Cejudo.
El Barça se había atascado en ataque y Guardiola llamó a Messi para sustituir a Pedro y jugar la última media hora. Hasta el mismísimo Cesc, el 'falso Messi' de la noche, dio un paso atrás para ceder todo el protagonismo el '10' del Barça.
Casi en el primer balón que tocó, el astro argentino -horas antes aquejado de un proceso febril- trazó una de sus carreras eléctricas y zigzagueantes, tiró la pared con Alves y cruzó demasiado sobre la salida de Riesgo. El Camp Nou casi se vino abajo.
Minutos antes, el árbitro había pasado por alto un penalti sobre Cuenca, y poco después el tobillo de Cejudo, el atacante más activo de los visitantes, dijo basta y tuvo que ser sustituido por Lamah.
Messi cabecearía el tercero a falta de veinte minutos para el final y haría el cuarto en el tiempo añadido tras rematar la tercer asistencia de un magistral Xavi. Un disparo desviado de Lamah y un inocente falta lanzada por Nekounam fueron los últimos cartuchos visitantes.
Partiendo de esa posición de falso '9' que tanto le gusta a la 'Pulga', cayendo a la banda, bajando a recibir entre líneas o permutando funciones con sus compañeros de ataque, Fàbregas puso en jaque al conjunto navarro, al que fulminó con dos zarpazos en apenas 18 minutos.
Dos grandes definiciones del de Arenys de Mar -la segunda, una espectacular vaselina sobre la salida de Riesgo- acabaron con la resistencia de un Osasuna muy serio y ordenado hasta que el Barça abrió la lata.
Ambos goles llegaron tras sendas asistencias de Xavi, genialmente lúcido, magistralmente clarividente, imperial una vez más la hora de marcar los tiempos y los espacios.
El que ha sido recientemente nombrado mejor constructor de juego del mundo por cuarto año consecutivo, pudo ampliar la cuenta en esta primera parte. Como Pedro, Alves, Thiago o hasta Puyol, a quien un error de la zaga rojilla dejó solo frente a Riesgo.
De hecho, a Osasuna, invadido por el desconcierto tras el 2-0, le pudieron caer media docena antes de llegar al descanso. Mendilibar, que hace dos meses encajó del Barça ocho en Liga, ya advirtió en la víspera que eliminar a los de Guardiola de la Copa era misión imposible.
Jugando como lo hizo su equipo en la primera mitad seguramente tenía razón. Pero los navarros mejoraron tras la reanudación. Salieron a presionar más arriba, estiraron el campo y, aunque sin poner en aprietos a Pinto, lograron llegar con cierto peligro al área azulgrana, gracias a la velocidad de un insistente Cejudo.
El Barça se había atascado en ataque y Guardiola llamó a Messi para sustituir a Pedro y jugar la última media hora. Hasta el mismísimo Cesc, el 'falso Messi' de la noche, dio un paso atrás para ceder todo el protagonismo el '10' del Barça.
Casi en el primer balón que tocó, el astro argentino -horas antes aquejado de un proceso febril- trazó una de sus carreras eléctricas y zigzagueantes, tiró la pared con Alves y cruzó demasiado sobre la salida de Riesgo. El Camp Nou casi se vino abajo.
Minutos antes, el árbitro había pasado por alto un penalti sobre Cuenca, y poco después el tobillo de Cejudo, el atacante más activo de los visitantes, dijo basta y tuvo que ser sustituido por Lamah.
Messi cabecearía el tercero a falta de veinte minutos para el final y haría el cuarto en el tiempo añadido tras rematar la tercer asistencia de un magistral Xavi. Un disparo desviado de Lamah y un inocente falta lanzada por Nekounam fueron los últimos cartuchos visitantes.
Copa del Rey Real Sociedad 2 - 0 Mallorca
La Real Sociedad ha dejado encarrilada su eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey contra el Mallorca tras derrotarle sin pasar muchos apuros, con dos goles marcados por el capitán Mikel Aranburu e Imanol Agirretxe.
El partido comenzó con buen ritmo, dos tarjetas amarillas en los primeros minutos fruto de la intensidad del juego y una clara ocasión de gol para cada equipo, una del local Agirretxe y otra de Hemed, que firmó un remate de cabeza que fue detenido en la línea de gol con apuros por el meta Zubikarai.
Apretaba el Mallorca cuando llegó el primer gol de la Real, en el minuto 17 tras un buen pase de Agirretxe que encontró a Mikel Aranburu, libre de marca, en un error de bulto de los visitantes, para que éste cabeceara a la red.
Siguió dominando el conjunto guipuzcoano y no acrecentó la ventaja al borde del descanso porque Elustondo y De la Bella se molestaron en su remate cuando Calatayud se había quedado desplazado para abortar una acción de Zurutuza.
Salió enchufado el conjunto guipuzcoano en la segunda parte y marcó enseguida el segundo tanto tras una acción colectiva que dejó con ventaja a Aranburu para que éste intentara un remate repelido por el larguero, pero ahí estaba Agirretxe, que no desaprovechó la ocasión para incrementar la renta.
El técnico del Mallorca, Joaquín Caparrós, adelantó las líneas para acortar distancias y dejar con más opciones a su equipo de cara al encuentro de vuelta y, aunque tuvo una buena ocasión para conseguirlo en un disparo de Álvaro, el marcador no se movió.
El partido comenzó con buen ritmo, dos tarjetas amarillas en los primeros minutos fruto de la intensidad del juego y una clara ocasión de gol para cada equipo, una del local Agirretxe y otra de Hemed, que firmó un remate de cabeza que fue detenido en la línea de gol con apuros por el meta Zubikarai.
Apretaba el Mallorca cuando llegó el primer gol de la Real, en el minuto 17 tras un buen pase de Agirretxe que encontró a Mikel Aranburu, libre de marca, en un error de bulto de los visitantes, para que éste cabeceara a la red.
Siguió dominando el conjunto guipuzcoano y no acrecentó la ventaja al borde del descanso porque Elustondo y De la Bella se molestaron en su remate cuando Calatayud se había quedado desplazado para abortar una acción de Zurutuza.
Salió enchufado el conjunto guipuzcoano en la segunda parte y marcó enseguida el segundo tanto tras una acción colectiva que dejó con ventaja a Aranburu para que éste intentara un remate repelido por el larguero, pero ahí estaba Agirretxe, que no desaprovechó la ocasión para incrementar la renta.
El técnico del Mallorca, Joaquín Caparrós, adelantó las líneas para acortar distancias y dejar con más opciones a su equipo de cara al encuentro de vuelta y, aunque tuvo una buena ocasión para conseguirlo en un disparo de Álvaro, el marcador no se movió.
Copa del Rey Real Madrid 3 - 2 Málaga
La entrada en escena del francés Karim Benzema levantó de la lona al Real Madrid en el encuentro de ida de octavos de final, para guiar a la remontada en la segunda parte a un Real Madrid que resucitó cuando el Málaga disfrutaba de una ventaja de dos goles tras graves errores de concentración defensiva (3-2).
El Real Madrid acusó el parón navideño. Se le atragantó por momentos el turrón. Alejado de su imagen demoledora en el primer acto. De su fútbol vertical. Ante un Málaga con personalidad y temple, que tuvo en las cuerdas por momentos al vigente campeón de Copa hasta que apareció Benzema. El futbolista de la temporada madridista.
La incredulidad se apoderaba de un estadio lleno. La afición esperaba seguir de fiesta. Ver como se acercaba una nueva ocasión de frenar al gran enemigo, el Barcelona. No esperaba la frialdad, la falta de tensión inicial. Dos líneas de cuatro fueron con mucho orden fue suficiente para desdibujar al Real Madrid. Con el holandés Ruud Van Nistelrooy en punta el día de su regreso, el peligro del Málaga llegaba a sus espaldas. Con tres puñales como Santiago Cazorla, Isco Román y el uruguayo Seba Fernández.
Isco, internacional español sub'21, es un futbolista diferente. De una calidad técnica máxima. Que ve e interpreta el fútbol como un virtuoso a su corta edad.
Dejó varios gestos de calidad en un inicio que ya anticipaba lo que estaba por venir. Isco dibujó una acción para que Cazorla avisase a Casillas de que su noche no sería plácida. La rosca que quiso imprimir al balón no sorprendió al portero a los cinco minutos.
La buena ubicación defensiva del Málaga y la falta de movimiento ofensivo del Real Madrid comenzó a inquietar. La sorpresa llegó a los diez minutos. Un saque de esquina puesto por Cazorla lo remató a placer Sergio Sánchez. Perdió la marca Higuaín.
Había apostado Mourinho por Kaká y Callejón. El Real Madrid los necesitaba para reaccionar y se buscaron sin éxito. Incluso fue egoísta el canterano en una acción para empatar que chutó con Cristiano solo. En la frialdad faltaban desmarques de ruptura. Xabi Alonso desaparecido. El francés Lass Diarra asumía el peso en la construcción. Mala señal.
Todo se agravó con un nuevo error defensivo. Aquellos fallos del pasado en acciones a balón parado resucitaron. Otra vez un saque de esquina fue rematado a placer. El argentino Martín Demichelis, liberado de Pepe, se aprovechó de la mala salida de Casillas. Nadie creía lo que pasaba.
No hubo reacción en el campo antes del descanso. Le tocaba a Mourinho provocarla. Sus palabras en el vestuario y tres cambios de golpe hicieron que el Real Madrid saliese enchufado. Con fe en la remontada. Khedira, Özil y Benzema devolvieron al equipo su personalidad.
Si un equipo es capaz de remontar lo imposible ese es el Real Madrid. Va en su adn. Los riesgos que corrió Mourinho, en los contragolpes del Málaga, se fulminaron cuando se inició la remontada. Casillas respondió ante Seba y Van Nistelrooy.
Y tras dos avisos de Benzema y Cristiano fue Khedira quien se echó el equipo a sus espaldas. Primero marcó un gol en fuera de juego, tras pared con Özil. Y a su segundo intento lo consiguió con un derechazo ante el que reaccionó tarde Caballero.
Era el gol que necesitaba el Real Madrid. Restaban 22 minutos. Benzema se multiplicaba en el campo. Aparecía por cualquier espacio. Özil subía la marcha de velocidad del equipo. En un minuto frenético llegaba el empate. Un grave error de Sergio Sánchez y la fe inquebrantable de Higuaín. Una cesión al portero la adivinó el argentino que marcó a placer.
Ya no había quien frenase al Real Madrid. Volcado. Haciendo daño en cada acción. Higuaín volvió a demostrar su compatibilidad con Benzema. Un toque de calidad al desmarque y definición perfecta del francés. El triunfo blanco pudo ser por más diferencia. Un golazo de tijera de Cristiano, anulado por posición ilegal, cerró el partido. La eliminatoria viaja con mucha vida a La Rosaleda. Es el espectáculo de la Copa del Rey.
El Real Madrid acusó el parón navideño. Se le atragantó por momentos el turrón. Alejado de su imagen demoledora en el primer acto. De su fútbol vertical. Ante un Málaga con personalidad y temple, que tuvo en las cuerdas por momentos al vigente campeón de Copa hasta que apareció Benzema. El futbolista de la temporada madridista.
La incredulidad se apoderaba de un estadio lleno. La afición esperaba seguir de fiesta. Ver como se acercaba una nueva ocasión de frenar al gran enemigo, el Barcelona. No esperaba la frialdad, la falta de tensión inicial. Dos líneas de cuatro fueron con mucho orden fue suficiente para desdibujar al Real Madrid. Con el holandés Ruud Van Nistelrooy en punta el día de su regreso, el peligro del Málaga llegaba a sus espaldas. Con tres puñales como Santiago Cazorla, Isco Román y el uruguayo Seba Fernández.
Isco, internacional español sub'21, es un futbolista diferente. De una calidad técnica máxima. Que ve e interpreta el fútbol como un virtuoso a su corta edad.
Dejó varios gestos de calidad en un inicio que ya anticipaba lo que estaba por venir. Isco dibujó una acción para que Cazorla avisase a Casillas de que su noche no sería plácida. La rosca que quiso imprimir al balón no sorprendió al portero a los cinco minutos.
La buena ubicación defensiva del Málaga y la falta de movimiento ofensivo del Real Madrid comenzó a inquietar. La sorpresa llegó a los diez minutos. Un saque de esquina puesto por Cazorla lo remató a placer Sergio Sánchez. Perdió la marca Higuaín.
Había apostado Mourinho por Kaká y Callejón. El Real Madrid los necesitaba para reaccionar y se buscaron sin éxito. Incluso fue egoísta el canterano en una acción para empatar que chutó con Cristiano solo. En la frialdad faltaban desmarques de ruptura. Xabi Alonso desaparecido. El francés Lass Diarra asumía el peso en la construcción. Mala señal.
Todo se agravó con un nuevo error defensivo. Aquellos fallos del pasado en acciones a balón parado resucitaron. Otra vez un saque de esquina fue rematado a placer. El argentino Martín Demichelis, liberado de Pepe, se aprovechó de la mala salida de Casillas. Nadie creía lo que pasaba.
No hubo reacción en el campo antes del descanso. Le tocaba a Mourinho provocarla. Sus palabras en el vestuario y tres cambios de golpe hicieron que el Real Madrid saliese enchufado. Con fe en la remontada. Khedira, Özil y Benzema devolvieron al equipo su personalidad.
Si un equipo es capaz de remontar lo imposible ese es el Real Madrid. Va en su adn. Los riesgos que corrió Mourinho, en los contragolpes del Málaga, se fulminaron cuando se inició la remontada. Casillas respondió ante Seba y Van Nistelrooy.
Y tras dos avisos de Benzema y Cristiano fue Khedira quien se echó el equipo a sus espaldas. Primero marcó un gol en fuera de juego, tras pared con Özil. Y a su segundo intento lo consiguió con un derechazo ante el que reaccionó tarde Caballero.
Era el gol que necesitaba el Real Madrid. Restaban 22 minutos. Benzema se multiplicaba en el campo. Aparecía por cualquier espacio. Özil subía la marcha de velocidad del equipo. En un minuto frenético llegaba el empate. Un grave error de Sergio Sánchez y la fe inquebrantable de Higuaín. Una cesión al portero la adivinó el argentino que marcó a placer.
Ya no había quien frenase al Real Madrid. Volcado. Haciendo daño en cada acción. Higuaín volvió a demostrar su compatibilidad con Benzema. Un toque de calidad al desmarque y definición perfecta del francés. El triunfo blanco pudo ser por más diferencia. Un golazo de tijera de Cristiano, anulado por posición ilegal, cerró el partido. La eliminatoria viaja con mucha vida a La Rosaleda. Es el espectáculo de la Copa del Rey.
Copa del Rey AD Alcorcon 2 - 1 Levante
Alcorcón, de la Segunda División española, partirá con ventaja en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey, después de imponerse en la ida (2-1) al Levante gracias a los tantos de Borja Pérez y Nagore, quién reapareció con un gol después de tres meses ausente por una dolencia gastrointestinal.
Duelo intenso el vivido en Santo Domingo en una gélida noche que no heló los ímpetus de Alcorcón y Levante, dos equipos que salieron entregados a la causa copera desde el inicio con esquemas tácticos muy ofensivos.
A los 12 minutos, el Alcorcón se adelantó en el marcador por medio de Borja Pérez, quién recogió un balón dejado por Oriol Riera en la frontal para lanzar un disparo que entró por la escuadra derecha de la meta defendida por el costarricense Keylor Navas.
Poco le duró la alegría al conjunto local, ya que unos minutos después Miguel Pallardó aprovechó un rechace defensivo de la zaga amarilla para, con un tiro lejano que rebotó en un jugador local, igualar la contienda.
A partir de ese instante, los dos equipos mostraron un juego directo, basado en jugadas a la contra, y con escasa participación de sus mediocentros, lo que provocó que el partido derivara en un cúmulo de ocasiones.
Tras la reanudación los locales volvieron a ponerse por delante gracias a un tanto de Nagore, que después de tres meses ausente por una dolencia gastrointestinal marcó el segundo al aprovechar un rechace en el área pequeña.
A falta de quince minutos para el final el Levante pudo lograr la igualada por medio de El Zhar tras una jugada individual, pero su remate lo sacó a bocajarro en línea de gol el guardameta Raúl Moreno.
Los últimos minutos sirvieron para que los locales acrecentaran su dominio en todas las facetas del encuentro, gozando de algunas ocasiones claras de gol, aunque el buen hacer de la defensa visitante impidió que el marcador se moviera de nuevo.
Duelo intenso el vivido en Santo Domingo en una gélida noche que no heló los ímpetus de Alcorcón y Levante, dos equipos que salieron entregados a la causa copera desde el inicio con esquemas tácticos muy ofensivos.
A los 12 minutos, el Alcorcón se adelantó en el marcador por medio de Borja Pérez, quién recogió un balón dejado por Oriol Riera en la frontal para lanzar un disparo que entró por la escuadra derecha de la meta defendida por el costarricense Keylor Navas.
Poco le duró la alegría al conjunto local, ya que unos minutos después Miguel Pallardó aprovechó un rechace defensivo de la zaga amarilla para, con un tiro lejano que rebotó en un jugador local, igualar la contienda.
A partir de ese instante, los dos equipos mostraron un juego directo, basado en jugadas a la contra, y con escasa participación de sus mediocentros, lo que provocó que el partido derivara en un cúmulo de ocasiones.
Tras la reanudación los locales volvieron a ponerse por delante gracias a un tanto de Nagore, que después de tres meses ausente por una dolencia gastrointestinal marcó el segundo al aprovechar un rechace en el área pequeña.
A falta de quince minutos para el final el Levante pudo lograr la igualada por medio de El Zhar tras una jugada individual, pero su remate lo sacó a bocajarro en línea de gol el guardameta Raúl Moreno.
Los últimos minutos sirvieron para que los locales acrecentaran su dominio en todas las facetas del encuentro, gozando de algunas ocasiones claras de gol, aunque el buen hacer de la defensa visitante impidió que el marcador se moviera de nuevo.
Copa del Rey Mirandes 2 - 0 Racing Santander
El CD Mirandés, de la Segunda División B española, ha derrotado al Racing de Santander por 2-0 en la ida de los octavos de final de la Copa del Rey, un resultado sorprendente ante otro Primera División, dado que ya eliminó al Villarreal en la ronda anterior.
El cuadro burgalés comenzó el partido impetuoso. Presionó con insistencia y dejó entrever que descaro no le iba a faltar. De este modo Pablo Infante se fabricó una jugada individual desde el costado que casi acarició el palo racinguista una vez transcurrido el primer minuto de partido.
Por su parte, el Racing de Juan José González, quien introdujo a varios jugadores no habituales en su once, dejó hacer a las locales, encomendándose a la teórica mayor pegada al contragolpe de sus hombres.
Pero enseguida se dio cuenta de que al CD Mirandés no le ardía el balón en sus pies, por lo que subió unos metros su línea de presión con el fin de boicotear las transiciones iniciadas en Garro y Muneta, los medios centro del conjunto burgalés.
No obstante, solo encontraba peligro en las caídas a banda de sus delanteros, Jairo y Stuani, y en los centros que, ocasionalmente, colgaba Munitis por la derecha.
Mientras, el Mirandés no variaba un ápice su libro de estilo pese a la mayor agresividad que el conjunto cántabro disponía. Jugaba el balón desde atrás sin que le temblase el pulso y, en los metros finales, lucía una gran movilidad que se tradujo en una nueva ocasión clara para su máximo goleador, Pablo Infante.
Paradójicamente, vista la diferencia de categoría, el Racing de Santander perseguía sombras y apenas acunaba el esférico, pues su única solución empezaba a ser el balón en largo y la segunda jugada.
Sin embargo, hacia la media hora de juego, la presión local decreció en intensidad, permitiendo que el Racing acaparara más posesión y que lograse su primera ocasión clara, aunque ésta fue anulada por el juez de línea por fuera de juego de Cristian, quien remachó a la red una falta botada por Munitis.
Un susto que no amedrentó a los locales, quienes enseguida hilvanaron una gran jugada que, finalmente, remató en la línea de gol y sin oposición Pablo Infante tras el disparó cruzado de Alaín. Corría el minuto 33 del partido y el CD Mirandés mandaba justamente en el electrónico (1-0).
Un varapalo para los cántabros, incapaces de derrumbar la firme colocación de la retaguardia burgalesa, la cual, en su único despiste, suspiró aliviada al ver cómo Stuani no atinaba a disparar entre los tres palos ante la media salida del guardameta Murcia.
Un halo de esperanza que se convirtió en mayor penumbra escasos minutos después, dado que el Mirandés volvió a adelantarse al borde del descanso. Martins envió al fondo de las mallas un buen centro desde la izquierda de Pablo Infante. Un segundo tanto que cerró el primer acto.
En el segundo, el CD Mirandés no bajó el pistón. Muestra de ello fueron los tres disparos consecutivos que repelió la defensa cántabra en los cuatro primeros minutos de juego. Dos más después, Pablo Infante cruzó de nuevo demasiado su remate en un nuevo alarde de vivacidad y decisión en las proximidades del área.
Ocasiones que precedieron a una fase en la que el Racing, con más empuje que orden, asedió al cuadro burgalés, impidiéndole, de este modo, manejar el balón como lo hizo en el primer tiempo.
Pero este "arreón" del Racing de Santander se fue diluyendo con el paso de los minutos, a la vez que el Mirandés volvía a encaramarse con peligro a los dominios de Mario Fernández cuando no apostaba por dormir el juego.
El Racing languidecía para regresar a Santander, tras la disputa de los noventa minutos, con la sensación de que ni siquiera pudo magullar a un equipo que juega sin complejos. La vuelta, en una semana en El Sardinero.
El cuadro burgalés comenzó el partido impetuoso. Presionó con insistencia y dejó entrever que descaro no le iba a faltar. De este modo Pablo Infante se fabricó una jugada individual desde el costado que casi acarició el palo racinguista una vez transcurrido el primer minuto de partido.
Por su parte, el Racing de Juan José González, quien introdujo a varios jugadores no habituales en su once, dejó hacer a las locales, encomendándose a la teórica mayor pegada al contragolpe de sus hombres.
Pero enseguida se dio cuenta de que al CD Mirandés no le ardía el balón en sus pies, por lo que subió unos metros su línea de presión con el fin de boicotear las transiciones iniciadas en Garro y Muneta, los medios centro del conjunto burgalés.
No obstante, solo encontraba peligro en las caídas a banda de sus delanteros, Jairo y Stuani, y en los centros que, ocasionalmente, colgaba Munitis por la derecha.
Mientras, el Mirandés no variaba un ápice su libro de estilo pese a la mayor agresividad que el conjunto cántabro disponía. Jugaba el balón desde atrás sin que le temblase el pulso y, en los metros finales, lucía una gran movilidad que se tradujo en una nueva ocasión clara para su máximo goleador, Pablo Infante.
Paradójicamente, vista la diferencia de categoría, el Racing de Santander perseguía sombras y apenas acunaba el esférico, pues su única solución empezaba a ser el balón en largo y la segunda jugada.
Sin embargo, hacia la media hora de juego, la presión local decreció en intensidad, permitiendo que el Racing acaparara más posesión y que lograse su primera ocasión clara, aunque ésta fue anulada por el juez de línea por fuera de juego de Cristian, quien remachó a la red una falta botada por Munitis.
Un susto que no amedrentó a los locales, quienes enseguida hilvanaron una gran jugada que, finalmente, remató en la línea de gol y sin oposición Pablo Infante tras el disparó cruzado de Alaín. Corría el minuto 33 del partido y el CD Mirandés mandaba justamente en el electrónico (1-0).
Un varapalo para los cántabros, incapaces de derrumbar la firme colocación de la retaguardia burgalesa, la cual, en su único despiste, suspiró aliviada al ver cómo Stuani no atinaba a disparar entre los tres palos ante la media salida del guardameta Murcia.
Un halo de esperanza que se convirtió en mayor penumbra escasos minutos después, dado que el Mirandés volvió a adelantarse al borde del descanso. Martins envió al fondo de las mallas un buen centro desde la izquierda de Pablo Infante. Un segundo tanto que cerró el primer acto.
En el segundo, el CD Mirandés no bajó el pistón. Muestra de ello fueron los tres disparos consecutivos que repelió la defensa cántabra en los cuatro primeros minutos de juego. Dos más después, Pablo Infante cruzó de nuevo demasiado su remate en un nuevo alarde de vivacidad y decisión en las proximidades del área.
Ocasiones que precedieron a una fase en la que el Racing, con más empuje que orden, asedió al cuadro burgalés, impidiéndole, de este modo, manejar el balón como lo hizo en el primer tiempo.
Pero este "arreón" del Racing de Santander se fue diluyendo con el paso de los minutos, a la vez que el Mirandés volvía a encaramarse con peligro a los dominios de Mario Fernández cuando no apostaba por dormir el juego.
El Racing languidecía para regresar a Santander, tras la disputa de los noventa minutos, con la sensación de que ni siquiera pudo magullar a un equipo que juega sin complejos. La vuelta, en una semana en El Sardinero.
Albacete 0 - 0 Athletic Bilbao
Un aguerrido Albacete logró un valioso empate a cero ante el Athlétic de Bilbao en la ida de los octavos de final de la Copa del Rey, disputada en el Carlos Belmonte.
El conjunto de Marcelo Bielsa, como el Atlético de Madrid en la eliminatoria previa, tampoco salió victorioso de Albacete, frente a un equipo de la Segunda B española.
Los albaceteños ejercieron una presión asfixiante ante un cuadro vizcaíno que aunque no dominó el encuentro dispuso de la mejor ocasión en un disparo al palo de Ander Iraola en el primer periodo.
Al igual que ante el Atlético de Madrid, en la eliminatoria previa, el Albacete ejerció una presión asfixiante en terreno rival desde el primer minuto, estrategia que imposibilitó que el cuadro vizcaíno pudiera desarrollar su juego con soltura.
Los primeros quince minutos fueron un monólogo albaceteño en el que los futbolistas de Antonio Gómez impidieron que los bilbaínos tuvieran el control y, a través de triangulaciones, entre Adriá, Tete y los delanteros Calle y Torres buscaban acercarse a la meta de un Iraizoz que no tuvo trabajo. Al Albacete le faltaba llegada.
Todo lo contrario que al conjunto de Marcelo Bielsa, que aunque no dibujaba sus habituales diagonales se plantó un par de veces ante el meta del Albacete, Campos, aunque no lo batió por mala fortuna.
Primero, Iraola hizo una pared con Ander Herrera, que elevó el pase por encima de Castillo para que el lateral diestro controlase el esférico y lo mandase al palo izquiero de Campos (minuto veinte).
Y pasada la media hora de juego un pase en largo de Amorebieta dejó también a Susaeta ante el portero local, pero su control fue tan deficiente que perdió la oportunidad de batirle.
Fueron los mejores momentos del equipo de Primera, que volvió a sufrir en la recta final las acometidas de un equipo castellano-manchego que siguió adoleciendo de profundidad.
Bielsa entendió que sus hombres no controlaban el centro del campo y tras el paso por vestuarios dio entrada a Ibai y San José para ganar presencia en esa zona. Javi Martínez dejó la zaga para formar dupla en la medular con Ibai.
Sin embargo, en los primeros minutos del segundo tiempo, el Albacete siguió dominando sobre el verde del Carlos Belmonte. Y fruto de esa superioridad, Calle dispuso de un disparo desde la frontal que Iraizoz blocó en el suelo. Era el primer tiro entre los tres palos del conjunto de Antonio Gómez.
Tras unos minutos de desorden futbolístico, Aurtenetxe tuvo la primera oportunidad del segundo acto de los hombres de Bielsa aunque su lanzamiento con la derecha, desde la frontal del área, lo mandó a las 'nubes' (minuto 67).
Al mismo lado envió Tete otro lanzamiento, en la frontal contraria (la del Athlétic) más tarde. El gol, de uno o de otro, se estaba 'cociendo'.
La pesadilla del Albacete, Muniain -al que 'cosieron' a patadas- puso un nudo en la garganta a la afición local cuando tras cabalgar cerca del área del cuadro blanco soltó un latigazo que se marchó ajustado al poste izquierdo de Campos (minuto 68).
Al final, ni uno ni otro consiguió tanto alguno, en un enfrentamiento marcado por la tensión y la deportividad, que se decidirá en San Mamés.
Ficha técnica:
0 - Albacete: Campos, Alba, Castillo, Santamaría, Zurdo, Tete, Rocha (Añón, m.79), Candela (Colorado, m.69), Adriá, David Torres (Núñez, m.60) y Calle.
0 - Athlétic de Bilbao: Iraizoz, Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, Aurtenetxe, Susaeta (San José, m.46), Iturraspe, De Marcos (Ibai, m.46), Muniaín, Ander Herrera y Toquero.
Árbitro: Mateu Lahoz (Colegio Valenciano). Mostró cartulinas amarillas a los locales Castillo, Rocha y Candela y al visitante Iturraspe.
Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el Carlos Belmonte ante 12.000 espectadores.
El conjunto de Marcelo Bielsa, como el Atlético de Madrid en la eliminatoria previa, tampoco salió victorioso de Albacete, frente a un equipo de la Segunda B española.
Los albaceteños ejercieron una presión asfixiante ante un cuadro vizcaíno que aunque no dominó el encuentro dispuso de la mejor ocasión en un disparo al palo de Ander Iraola en el primer periodo.
Al igual que ante el Atlético de Madrid, en la eliminatoria previa, el Albacete ejerció una presión asfixiante en terreno rival desde el primer minuto, estrategia que imposibilitó que el cuadro vizcaíno pudiera desarrollar su juego con soltura.
Los primeros quince minutos fueron un monólogo albaceteño en el que los futbolistas de Antonio Gómez impidieron que los bilbaínos tuvieran el control y, a través de triangulaciones, entre Adriá, Tete y los delanteros Calle y Torres buscaban acercarse a la meta de un Iraizoz que no tuvo trabajo. Al Albacete le faltaba llegada.
Todo lo contrario que al conjunto de Marcelo Bielsa, que aunque no dibujaba sus habituales diagonales se plantó un par de veces ante el meta del Albacete, Campos, aunque no lo batió por mala fortuna.
Primero, Iraola hizo una pared con Ander Herrera, que elevó el pase por encima de Castillo para que el lateral diestro controlase el esférico y lo mandase al palo izquiero de Campos (minuto veinte).
Y pasada la media hora de juego un pase en largo de Amorebieta dejó también a Susaeta ante el portero local, pero su control fue tan deficiente que perdió la oportunidad de batirle.
Fueron los mejores momentos del equipo de Primera, que volvió a sufrir en la recta final las acometidas de un equipo castellano-manchego que siguió adoleciendo de profundidad.
Bielsa entendió que sus hombres no controlaban el centro del campo y tras el paso por vestuarios dio entrada a Ibai y San José para ganar presencia en esa zona. Javi Martínez dejó la zaga para formar dupla en la medular con Ibai.
Sin embargo, en los primeros minutos del segundo tiempo, el Albacete siguió dominando sobre el verde del Carlos Belmonte. Y fruto de esa superioridad, Calle dispuso de un disparo desde la frontal que Iraizoz blocó en el suelo. Era el primer tiro entre los tres palos del conjunto de Antonio Gómez.
Tras unos minutos de desorden futbolístico, Aurtenetxe tuvo la primera oportunidad del segundo acto de los hombres de Bielsa aunque su lanzamiento con la derecha, desde la frontal del área, lo mandó a las 'nubes' (minuto 67).
Al mismo lado envió Tete otro lanzamiento, en la frontal contraria (la del Athlétic) más tarde. El gol, de uno o de otro, se estaba 'cociendo'.
La pesadilla del Albacete, Muniain -al que 'cosieron' a patadas- puso un nudo en la garganta a la afición local cuando tras cabalgar cerca del área del cuadro blanco soltó un latigazo que se marchó ajustado al poste izquierdo de Campos (minuto 68).
Al final, ni uno ni otro consiguió tanto alguno, en un enfrentamiento marcado por la tensión y la deportividad, que se decidirá en San Mamés.
Ficha técnica:
0 - Albacete: Campos, Alba, Castillo, Santamaría, Zurdo, Tete, Rocha (Añón, m.79), Candela (Colorado, m.69), Adriá, David Torres (Núñez, m.60) y Calle.
0 - Athlétic de Bilbao: Iraizoz, Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, Aurtenetxe, Susaeta (San José, m.46), Iturraspe, De Marcos (Ibai, m.46), Muniaín, Ander Herrera y Toquero.
Árbitro: Mateu Lahoz (Colegio Valenciano). Mostró cartulinas amarillas a los locales Castillo, Rocha y Candela y al visitante Iturraspe.
Incidencias: Partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el Carlos Belmonte ante 12.000 espectadores.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)