Granada CF sumó su primera victoria de la temporada como visitante y abandona con ello la última posición de la tabla en un partido que se le puso cuesta arriba al marcar muy pronto el rival pero en el que no desesperó y se encontró a un Sevilla sin norte y que pierde su condición de invicto en esta Liga.
La formación visitante llegó con cuatro bajas significativas, las de dos centrocampistas, el portugués Carlos Martins y el argelino Hassan Yebda, ambos por lesión, y la de los extremos Dani Benítez, sancionados tras ser expulsados la pasada semana ante el FC Barcelona.
No dio tiempo para saber si la solución que dio a estas ausencias el técnico gallego Fabriciano González 'Fabri' podría valer de inicio porque a los cuarenta segundos llegó el 1-0, obra de un Manu del Moral en racha y que ya suma cuatro tantos en la Liga después de que le costara arrancar al inicio del campeonato.
La jugada la inició muy bien Jesús Navas por el extremo derecho, la siguió el lateral uruguayo Martín Cáceres con un potente remate que repelió el meta Roberto Fernández y atento Del Moral no perdonó.
Los locales, que tuvieron otra vez sobre el terreno al delantero malí Frederic Kanouté y al lateral izquierdo Fernando Navarro, no pudieron empezar mejor un partido en el había algunas dudas en la afición después de que en la anterior jornada, también en el Sánchez Pizjuán, salvaran un punto en la prolongación (2-2) ante el Racing, que, al igual que hoy en Granada, llegaba como colista.
En esta ocasión, los granadinistas no tuvieron más remedio que adelantar líneas desde el principio y Fran Rico y Mikel Rico lo intentaron en el centro del campo, con lo que empezaron a llegar las primeras aproximaciones con peligro.
Como en anteriores comparecencias como local, el equipo de Marcelino García Toral no supo controlar la situación favorable en el marcador y el Granada se creció hasta el punto de acorralar al rival y estar cerca de encontrar el empate.
El nigeriano Uche, con un cabezazo que se le fue alto, un libre directo de Abel Gómez, con paradón incluido de Javi Varas, y un corte providencial de Martín Cáceres, fueron tres buenas ocasiones del Granada casi consecutivas sobre la media hora, pero el conjunto de Fabri evidenció otra vez que le cuesta ver puerta pese a que el control era suyo ante un rival defensivo, nervioso y que lo mejor que hizo fue rentabilizar el tanto para aclarar ideas en el descanso.
En la segunda parte, se quedó Kanouté en los vestuarios con algunas molestias y saltó al campo el argentino Emiliano Armenteros, con lo que la única referencia clara atacante sevillista fue la de Del Moral al estar de baja por lesión Álvaro Negredo.
Los del técnico asturiano intentaron que el monólogo del adversario con el que acabó la primera mitad no se repitiera y presionaron para hacerse con el control del balón, con el gran esfuerzo y acierto del chileno Gary Medel, y eso valió para que al Granada le costara enlazar algo de juego ofensivo.
El Sevilla pudo poner tierra de por medio y dejar el choque muy encarrilado, pero entonces apareció el meta Roberto, quien estuvo sensacional en tres grandes paradas consecutivas en una misma jugada ante los remates de Del Mora, Armenteros y el alemán Piotr Trochowski.
Los locales perdonaron y también lo hizo el visitante Uche, quien con todo a favor dentro del área chica mandó el balón alto ante la desesperación de los granadinistas.
El partido, no obstante, quedó ahora abierto otra vez e el nigeriano Odion Jude Ighalo, que acababa de ingresar mandó el balón al larguero y el rechace fue aprovechado por Alex Geijo para poner empate con ya poco tiempo para que el resultado cambiara, aunque lo pudo hacer a favor de ambos bandos y lo hizo de lado visitante con un tanto de Mikel Rico, en el minuto 90.
lunes, 31 de octubre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
Málaga 2 - 1 Espanyol
Málaga cortó una racha negativa de tres derrotas consecutivas con una victoria discutida por el Espanyol por un penalti de Romaric, que tocó supuestamente el balón con la mano tras un lanzamiento de Jesús Gámez, aunque el equipo local mereció algún gol más, sobre todo en la primera parte.
En un principio el Espanyol era la víctima propicia para el Málaga, porque en veinte partidos que se han enfrentado los malaguistas vencieron en once ocasiones, siete de ellas en La Rosaleda, por lo que el favorito era el equipo local, a pesar de la incertidumbre y de las dudas.
El Espanyol no salió asustando. Al revés, salió vivo, atacando, aunque el Málaga no se asustó y en apenas cinco minutos un balón en profundidad por la banda izquierda que controla Monreal y su pase lo aprovecha Rondón, para empujar el balón dentro de la portería de Cristián Alvarez.
El conjunto malagueño era otro, presionaba, tenía el balón y la actitud era completamente diferente a las de los otros tres partidos. Cazorla, Duda, Isco y Rondón, creaban muchos problemas al centro del campo y a la defensa del rival. Con espacios, el Málaga era muy superior.
El equipo españolista no podía con la presión del Málaga y la rapidez de las bandas malaguistas. Rondón, que volvía a la titularidad, muy activo, tuvo el segundo gol, pero su lanzamiento completamente sólo lo despejó Cristian Alvarez. Era un monólogo y un solo equipo en el campo.
Rondón, tras un pase de Duda se queda delante de Cristián Alvarez y su vaselina la intuye el guardameta argentino, cuyo rechace le llega nuevamente al delantero venezolano que dispara, pero en la misma línea de gol el defensa Raúl Rodríguez, evitó el segundo tanto del encuentro.
El dominio era total, jugando por las bandas y sin muchos problemas defensivos ante un Espanyol, que no encontraba el momento y el lugar para intentar crear alguna ocasión. Llegando al descanso una falta lateral por la izquierda la aprovechó el delantero Alvaro para de cabeza batir a un mal situado Caballero.
La única ocasión en los primeros cuarenta y cinco minutos la aprovechó el equipo dirigido por Mauricio Pochettino, que se llevó un premio, quizás, demasiado bueno para el juego realizado, pero las acciones de estrategia son un arma importante, que dan muchos puntos.
El Málaga, sorprendido, salió como en la primera parte, presionando y moviendo el balón, aunque el Espanyol, con el empate, tenía más campo para realizar su juego al contragolpe. Un córner lanzado por Cazorla, peina el balón Mathijsen y Demichelis, no llega por escasos centímetros a tocar el esférico.
Fue un aviso, pero Pochettino, observó las dificultades y las acciones por la banda derecha de su equipo y cambió a Weiss por el delantero Sergio García, que protagonizó una espectacular jugada cuyo disparo lo frenó Caballero y en la segunda jugada Alvaro, lanzó al poste.
Málaga no se esperaba esos acontecimientos subrayados por el Espanyol y se fue a por el triunfo. Joaquín, lo tuvo, pero Cristián Alvarez desbarató el lanzamiento con la pierna derecha, y en esa misma jugada Gámez, protagonizó el penalti, porque su disparo tocó según el asistente de Delgado Ferreiro en la mano de Romaric, que aprovechó Apoño para batir al guardameta argentino del conjunto españolista.
Todo había cambiado, el Málaga pudo sentenciar con varias ocasiones de Joaquín y Rondón y el Espanyol, se fue al área contraria obsesivamente, pero sin poder conseguir el tanto del empate.
En un principio el Espanyol era la víctima propicia para el Málaga, porque en veinte partidos que se han enfrentado los malaguistas vencieron en once ocasiones, siete de ellas en La Rosaleda, por lo que el favorito era el equipo local, a pesar de la incertidumbre y de las dudas.
El Espanyol no salió asustando. Al revés, salió vivo, atacando, aunque el Málaga no se asustó y en apenas cinco minutos un balón en profundidad por la banda izquierda que controla Monreal y su pase lo aprovecha Rondón, para empujar el balón dentro de la portería de Cristián Alvarez.
El conjunto malagueño era otro, presionaba, tenía el balón y la actitud era completamente diferente a las de los otros tres partidos. Cazorla, Duda, Isco y Rondón, creaban muchos problemas al centro del campo y a la defensa del rival. Con espacios, el Málaga era muy superior.
El equipo españolista no podía con la presión del Málaga y la rapidez de las bandas malaguistas. Rondón, que volvía a la titularidad, muy activo, tuvo el segundo gol, pero su lanzamiento completamente sólo lo despejó Cristian Alvarez. Era un monólogo y un solo equipo en el campo.
Rondón, tras un pase de Duda se queda delante de Cristián Alvarez y su vaselina la intuye el guardameta argentino, cuyo rechace le llega nuevamente al delantero venezolano que dispara, pero en la misma línea de gol el defensa Raúl Rodríguez, evitó el segundo tanto del encuentro.
El dominio era total, jugando por las bandas y sin muchos problemas defensivos ante un Espanyol, que no encontraba el momento y el lugar para intentar crear alguna ocasión. Llegando al descanso una falta lateral por la izquierda la aprovechó el delantero Alvaro para de cabeza batir a un mal situado Caballero.
La única ocasión en los primeros cuarenta y cinco minutos la aprovechó el equipo dirigido por Mauricio Pochettino, que se llevó un premio, quizás, demasiado bueno para el juego realizado, pero las acciones de estrategia son un arma importante, que dan muchos puntos.
El Málaga, sorprendido, salió como en la primera parte, presionando y moviendo el balón, aunque el Espanyol, con el empate, tenía más campo para realizar su juego al contragolpe. Un córner lanzado por Cazorla, peina el balón Mathijsen y Demichelis, no llega por escasos centímetros a tocar el esférico.
Fue un aviso, pero Pochettino, observó las dificultades y las acciones por la banda derecha de su equipo y cambió a Weiss por el delantero Sergio García, que protagonizó una espectacular jugada cuyo disparo lo frenó Caballero y en la segunda jugada Alvaro, lanzó al poste.
Málaga no se esperaba esos acontecimientos subrayados por el Espanyol y se fue a por el triunfo. Joaquín, lo tuvo, pero Cristián Alvarez desbarató el lanzamiento con la pierna derecha, y en esa misma jugada Gámez, protagonizó el penalti, porque su disparo tocó según el asistente de Delgado Ferreiro en la mano de Romaric, que aprovechó Apoño para batir al guardameta argentino del conjunto españolista.
Todo había cambiado, el Málaga pudo sentenciar con varias ocasiones de Joaquín y Rondón y el Espanyol, se fue al área contraria obsesivamente, pero sin poder conseguir el tanto del empate.
Atlético Madrid 3 - 1 Real Zaragoza
Una victoria muy cómoda, encarrilada en la primera media hora con más pegada en ataque que fútbol, alivió la crisis del Atlético de Madrid, pero no las dudas de la afición en torno a la continuidad de Gregorio Manzano contra un Zaragoza incapaz de poner en duda el triunfo del conjunto rojiblanco (3-1).
Ni siquiera el 3-1, con dos goles de Adrián López y uno de Álvaro Domínguez, evitaron algunos breves pero intensos gritos del público contra el técnico y la directiva en el tramo final del encuentro, en el que el equipo del mexicano Javier Aguirre, que suma tres derrotas consecutivas, maquilló el marcador con un gol del portugués Helder Postiga.
Manzano, que le dio una vuelta más al once, con Adrián, Domínguez y Mario Suárez como novedades y con Reyes en la grada, tras sus insultos al técnico cuando fue sustituido en San Mamés, ganó su primera 'final' en el Atlético sobre el césped, aunque no en la grada, con un resultado amplio, 3-1, y efectividad en ataque.
Esa cualidad, añorada desde hace semanas en el conjunto rojiblanco, fue hoy definitiva para el triunfo contra un Zaragoza sin argumentos, ni defensivos ni ofensivos. El asunto del resultado ya quedó resuelto en la primera parte a favor local. Dos ocasiones, dos goles y fin a la racha de siete choques consecutivos sin ganar.
Porque el Atlético, al que le faltó fútbol, que ofreció empeño y más ganas que en las últimas citas, pero el mismo juego previsible, lento e inofensivo de partidos recientes, aprovechó al máximo su primera oportunidad, un pase medido del turco Arda Turan y un cabezazo imparable de Adrián en el minuto 19. Un gol balsámico.
Necesitaba estar por delante en el marcador cuanto antes. La grada, cuya paciencia prácticamente se agotó hace siete días con el 1-1 con el Mallorca, amenazaba con bronca con el 0-0 y con las dificultades del Atlético ante el despliegue defensivo del mexicano Javier Aguirre en el Zaragoza hasta el 1-0.
Por eso, el gol, fruto de una jugada aislada, cuando el choque se movía entre la intranscendente posesión de pelota local y la falta de valentía y convicción ofensiva del equipo visitante, tan preocupado de su retaguardia como tímido en sus contragolpes, no sólo aligeró sus urgencias, sino que le dio un impulso de confianza.
Solo inquietado por el portugués Helder Postiga, un futbolista que arma con rapidez el tiro y que no duda cuando ve cerca la portería rival -fue el único jugador visitante que provocó una estirada del belga Courtois en toda la primera parte-, el equipo rojiblanco firmó el 2-0 a la media hora, en su siguiente ocasión.
Una acción a balón parado, un buen centro pasado de Gabi, un pase de cabeza hacia el segundo palo del uruguayo Diego Godín, con una comodidad en el área contraria inconcebible en Primera División, y un remate final de Álvaro Domínguez, todo ello beneficiado por el desajuste defensivo maño, finalizaron en el segundo tanto (m. 30).
De nada le sirvieron a Aguirre sus cambios de perfil ofensivo en el descanso, con las entradas de Lafita y del portugués Rubén Micael, este último propiedad del Atlético y cedido hasta final de curso en el Zaragoza, ni las necesidades que le imponía el marcador porque nunca fue capaz de discutir los puntos al conjunto madrileño.
Ni siquiera la relajación del equipo rojiblanco le permitió generar algo de peligro sobre la portería de Courtois en el tramo final de la segunda mitad, en el que casi todo el estadio pidió de nuevo la marcha de Manzano, Adrián hizo el tercero, al culminar una jugada individual de Filipe Luis y Postiga marcó el 3-1 final.
Ni siquiera el 3-1, con dos goles de Adrián López y uno de Álvaro Domínguez, evitaron algunos breves pero intensos gritos del público contra el técnico y la directiva en el tramo final del encuentro, en el que el equipo del mexicano Javier Aguirre, que suma tres derrotas consecutivas, maquilló el marcador con un gol del portugués Helder Postiga.
Manzano, que le dio una vuelta más al once, con Adrián, Domínguez y Mario Suárez como novedades y con Reyes en la grada, tras sus insultos al técnico cuando fue sustituido en San Mamés, ganó su primera 'final' en el Atlético sobre el césped, aunque no en la grada, con un resultado amplio, 3-1, y efectividad en ataque.
Esa cualidad, añorada desde hace semanas en el conjunto rojiblanco, fue hoy definitiva para el triunfo contra un Zaragoza sin argumentos, ni defensivos ni ofensivos. El asunto del resultado ya quedó resuelto en la primera parte a favor local. Dos ocasiones, dos goles y fin a la racha de siete choques consecutivos sin ganar.
Porque el Atlético, al que le faltó fútbol, que ofreció empeño y más ganas que en las últimas citas, pero el mismo juego previsible, lento e inofensivo de partidos recientes, aprovechó al máximo su primera oportunidad, un pase medido del turco Arda Turan y un cabezazo imparable de Adrián en el minuto 19. Un gol balsámico.
Necesitaba estar por delante en el marcador cuanto antes. La grada, cuya paciencia prácticamente se agotó hace siete días con el 1-1 con el Mallorca, amenazaba con bronca con el 0-0 y con las dificultades del Atlético ante el despliegue defensivo del mexicano Javier Aguirre en el Zaragoza hasta el 1-0.
Por eso, el gol, fruto de una jugada aislada, cuando el choque se movía entre la intranscendente posesión de pelota local y la falta de valentía y convicción ofensiva del equipo visitante, tan preocupado de su retaguardia como tímido en sus contragolpes, no sólo aligeró sus urgencias, sino que le dio un impulso de confianza.
Solo inquietado por el portugués Helder Postiga, un futbolista que arma con rapidez el tiro y que no duda cuando ve cerca la portería rival -fue el único jugador visitante que provocó una estirada del belga Courtois en toda la primera parte-, el equipo rojiblanco firmó el 2-0 a la media hora, en su siguiente ocasión.
Una acción a balón parado, un buen centro pasado de Gabi, un pase de cabeza hacia el segundo palo del uruguayo Diego Godín, con una comodidad en el área contraria inconcebible en Primera División, y un remate final de Álvaro Domínguez, todo ello beneficiado por el desajuste defensivo maño, finalizaron en el segundo tanto (m. 30).
De nada le sirvieron a Aguirre sus cambios de perfil ofensivo en el descanso, con las entradas de Lafita y del portugués Rubén Micael, este último propiedad del Atlético y cedido hasta final de curso en el Zaragoza, ni las necesidades que le imponía el marcador porque nunca fue capaz de discutir los puntos al conjunto madrileño.
Ni siquiera la relajación del equipo rojiblanco le permitió generar algo de peligro sobre la portería de Courtois en el tramo final de la segunda mitad, en el que casi todo el estadio pidió de nuevo la marcha de Manzano, Adrián hizo el tercero, al culminar una jugada individual de Filipe Luis y Postiga marcó el 3-1 final.
Osasuna 2 - 0 Levante
Levante se dejó el liderato en el Reyno de Navarra al perder su primer partido de Liga ante un Osasuna que fue superior mientras estuvo en igualdad de efectivos y que marcó dos goles en cuatro minutos al filo del descanso, pero el conjunto navarro sufrió al quedarse con uno menos durante 37 minutos por la expulsión de Cejudo.
El equipo valenciano defendía el liderato contra un Osasuna invicto en casa y suspendió el examen en Pamplona al caer con los goles de Cejudo y Nino, que cortaron la racha de siete victorias consecutivas del equipo de Juan Ignacio Martínez.
Levante, pese a su liderato, se posicionó en su propio campo y esperó a Osasuna, que fue el encargado de llevar la iniciativa del juego.
A pesar de ello, las primeras ocasiones fueron para el Levante. Del Horno y Koné, por partida doble, sobre todo en un remate de cabeza a pase de Juanlu, estuvieron cerca de adelantar al equipo de Juan Ignacio Martínez en el primer cuarto de hora.
Osasuna se vio perjudicado en la primera parte con dos cambios obligados por las lesiones de Sergio y Marc Bertrán, el único de la plantilla 'rojilla' que había jugado todos los minutos de Liga.
Sin embargo, el conjunto pamplonés fue superior al Levante gracias en buena medida a la actuación de Cejudo, pagano de los problemas defensivos del equipo en Getafe, donde fue sustituido en la primera parte.
Cejudo, con ganas de resarcirse, puso en aprietos a Munúa con dos disparos, rebasado el primer cuarto de hora, y en su tercer lanzamiento consiguió marcar, aunque el portero uruguayo quedó 'vendido' tras desviar Xavi Torres la trayectoria del balón (1-0, m.40).
Pero cometió un error de infantil, al quitarse la camiseta para celebrar el gol. Tarjeta amarilla, que junto a la vista en la segunda parte dejó al equipo con diez durante más de media hora.
Solo cuatro minutos después los 'rojillos' ampliaron la ventaja con un gol de Nino. El conjunto navarro ganó un balón por alto, Munúa le sacó el esférico a Ibrahima, pero el rechace quedó franco para que Nino marcase a puerta vacía de tiro raso (2-0, m.44).
Osasuna siguió igual en el segundo periodo y fue a por el tercer gol sin especular. Nino no pudo aprovechar una contra y Nekounam lo intentó desde lejos.
Cuando mejor estaba el partido para los locales, Cejudo vio la segunda amarilla y dejó a Osasuna en inferioridad desde el minuto 58.
Todo un reto para el Levante. No obstante, el conjunto visitante se vio incapaz de agobiar a Osasuna durante su superioridad y por tanto de remontar el marcador adverso, a pesar de las ocasiones de Koné y Rubén. Osasuna acabó jugando con tres centrales.
El equipo valenciano defendía el liderato contra un Osasuna invicto en casa y suspendió el examen en Pamplona al caer con los goles de Cejudo y Nino, que cortaron la racha de siete victorias consecutivas del equipo de Juan Ignacio Martínez.
Levante, pese a su liderato, se posicionó en su propio campo y esperó a Osasuna, que fue el encargado de llevar la iniciativa del juego.
A pesar de ello, las primeras ocasiones fueron para el Levante. Del Horno y Koné, por partida doble, sobre todo en un remate de cabeza a pase de Juanlu, estuvieron cerca de adelantar al equipo de Juan Ignacio Martínez en el primer cuarto de hora.
Osasuna se vio perjudicado en la primera parte con dos cambios obligados por las lesiones de Sergio y Marc Bertrán, el único de la plantilla 'rojilla' que había jugado todos los minutos de Liga.
Sin embargo, el conjunto pamplonés fue superior al Levante gracias en buena medida a la actuación de Cejudo, pagano de los problemas defensivos del equipo en Getafe, donde fue sustituido en la primera parte.
Cejudo, con ganas de resarcirse, puso en aprietos a Munúa con dos disparos, rebasado el primer cuarto de hora, y en su tercer lanzamiento consiguió marcar, aunque el portero uruguayo quedó 'vendido' tras desviar Xavi Torres la trayectoria del balón (1-0, m.40).
Pero cometió un error de infantil, al quitarse la camiseta para celebrar el gol. Tarjeta amarilla, que junto a la vista en la segunda parte dejó al equipo con diez durante más de media hora.
Solo cuatro minutos después los 'rojillos' ampliaron la ventaja con un gol de Nino. El conjunto navarro ganó un balón por alto, Munúa le sacó el esférico a Ibrahima, pero el rechace quedó franco para que Nino marcase a puerta vacía de tiro raso (2-0, m.44).
Osasuna siguió igual en el segundo periodo y fue a por el tercer gol sin especular. Nino no pudo aprovechar una contra y Nekounam lo intentó desde lejos.
Cuando mejor estaba el partido para los locales, Cejudo vio la segunda amarilla y dejó a Osasuna en inferioridad desde el minuto 58.
Todo un reto para el Levante. No obstante, el conjunto visitante se vio incapaz de agobiar a Osasuna durante su superioridad y por tanto de remontar el marcador adverso, a pesar de las ocasiones de Koné y Rubén. Osasuna acabó jugando con tres centrales.
Racing Santander 1 - 0 Real Betis
Racing de Santander logró su primera victoria de la temporada e infligió así al Betis su sexta derrota consecutiva, con un gol de penalti marcado por el uruguayo Christian Stuani cuando apenas llevaba un minuto sobre el terreno de juego.
La presencia de Isidoro en el lateral derecho y la del joven canterano Pozuelo en la línea atacante, fueron las principales novedades que presentó Pepe Mel, técnico del Betis, en su visita a un Racing que mantuvo el mismo equipo con el que empató en el estadio del Sevilla, con el único cambio de Munitis por Cisma en la banda izquierda.
Con estos mimbres saltaron al terreno de juego dos equipos en horas bajas; el Racing en busca de su primera victoria de la temporada y el Betis con cinco derrotas consecutivas después de un fulgurante inicio de campaña.
Hasta que dio comienzo el partido la atención se centró en el palco, que estuvo presidido por José Antonio González, uno de los miembros del consejo de administración del Racing que el viernes dimitió en pleno, junto con su presidente, Francisco Pernía.
Así la afición pudo guardar las pancartas que tenía preparadas para exigir a Pernía que abandonara el cargo y se evitó el ambiente de crispación que venía fraguándose en los últimos días contra los gestores del club.
Comenzó mandando el Betis con buenas y rápidas circulaciones de balón para superar con facilidad la deslavazada presión del Racing, que al menos se defendía con orden en las proximidades de su área.
Un cuarto de hora duró el dominio inicial de los béticos y partir de ahí minutos de 'centrocampismo', con los dos equipos imprecisos en los pases. Pero fue en esta fase del partido cuando se produjo la más clara ocasión del Betis, al disparar Pozuelo desde la frontal del área estrellando el balón en la cruceta.
El partido se animó y en apenas cinco minutos se sucedieron cuatro claras oportunidades. Las dos primeras del Betis, con un disparo de Beñat que despejó de puños Toño y en un saque de esquina que peinó Ustariz al larguero.
Y, a continuación, Adrián puso a prueba a Castro culminando una buena triangulación con Munitis y Cisma. En el consiguiente saque de esquina el central Marc Torrejón picó el balón de cabeza y el esférico fue repelido por la madera.
Ya en la segunda parte, el Betis estuvo a punto de marcar en un saque de falta muy lejano, lanzado por Beñat, que se cerró hacia puerta. Toño reculó y al parar el balón sobre la raya de gol tuvo que soltarlo en corto para no introducirse con él en la portería, pero ninguno de los béticos estuvo atento al remate.
En el minutos 62 Stuani entró en el campo por Nahuelpan y no pudo hacerlo con mejor pie, porque segundos después el uruguayo fue derribado dentro del área, tras recibir un pase vertical de Adrián. El propio Stuani se encargó de transformar la pena máxima.
Hasta el final el Betis se vació en ataque, pero, aunque el Racing estuvo blando en algunos de sus despejes, pecó de exceso de precipitación en el último pase y de falta de puntería en sus remates. El más claro lo firmó Montero, en el tiempo añadido, solo ante Toño, que despejó su disparo a bocajarro.
La presencia de Isidoro en el lateral derecho y la del joven canterano Pozuelo en la línea atacante, fueron las principales novedades que presentó Pepe Mel, técnico del Betis, en su visita a un Racing que mantuvo el mismo equipo con el que empató en el estadio del Sevilla, con el único cambio de Munitis por Cisma en la banda izquierda.
Con estos mimbres saltaron al terreno de juego dos equipos en horas bajas; el Racing en busca de su primera victoria de la temporada y el Betis con cinco derrotas consecutivas después de un fulgurante inicio de campaña.
Hasta que dio comienzo el partido la atención se centró en el palco, que estuvo presidido por José Antonio González, uno de los miembros del consejo de administración del Racing que el viernes dimitió en pleno, junto con su presidente, Francisco Pernía.
Así la afición pudo guardar las pancartas que tenía preparadas para exigir a Pernía que abandonara el cargo y se evitó el ambiente de crispación que venía fraguándose en los últimos días contra los gestores del club.
Comenzó mandando el Betis con buenas y rápidas circulaciones de balón para superar con facilidad la deslavazada presión del Racing, que al menos se defendía con orden en las proximidades de su área.
Un cuarto de hora duró el dominio inicial de los béticos y partir de ahí minutos de 'centrocampismo', con los dos equipos imprecisos en los pases. Pero fue en esta fase del partido cuando se produjo la más clara ocasión del Betis, al disparar Pozuelo desde la frontal del área estrellando el balón en la cruceta.
El partido se animó y en apenas cinco minutos se sucedieron cuatro claras oportunidades. Las dos primeras del Betis, con un disparo de Beñat que despejó de puños Toño y en un saque de esquina que peinó Ustariz al larguero.
Y, a continuación, Adrián puso a prueba a Castro culminando una buena triangulación con Munitis y Cisma. En el consiguiente saque de esquina el central Marc Torrejón picó el balón de cabeza y el esférico fue repelido por la madera.
Ya en la segunda parte, el Betis estuvo a punto de marcar en un saque de falta muy lejano, lanzado por Beñat, que se cerró hacia puerta. Toño reculó y al parar el balón sobre la raya de gol tuvo que soltarlo en corto para no introducirse con él en la portería, pero ninguno de los béticos estuvo atento al remate.
En el minutos 62 Stuani entró en el campo por Nahuelpan y no pudo hacerlo con mejor pie, porque segundos después el uruguayo fue derribado dentro del área, tras recibir un pase vertical de Adrián. El propio Stuani se encargó de transformar la pena máxima.
Hasta el final el Betis se vació en ataque, pero, aunque el Racing estuvo blando en algunos de sus despejes, pecó de exceso de precipitación en el último pase y de falta de puntería en sus remates. El más claro lo firmó Montero, en el tiempo añadido, solo ante Toño, que despejó su disparo a bocajarro.
Sporting Gijon 1 - 1 Athletic Bilbao
El Sporting no pudo hoy completar una semana perfecta -tras dos victorias anteriores- porque el Athletic se llevó un punto de El Molinón en un encuentro en el que los gijoneses merecieron un mejor resultado pero no supieron materializar las múltiples ocasiones creadas.
Sporting y Athletic afrontaban este partido matinal tras haberse recuperado de sus malos inicios ligueros, mucho más prolongado el de los gijoneses que en las primeras ocho jornadas, siete jugadas, sólo había sumado un punto, pero cuya reacción le hizo ganar los dos últimos partidos.
Mientras, los bilbaínos acudían a El Molinón tras su gran encuentro ante el Atlético de Madrid.
El equipo asturiano buscaba una semana perfecta con nueve puntos en tres partidos y salió muy fuerte acallando las críticas de técnicos y aficionados por su mala primera parte en Mallorca, lo que deparó una primera parte muy entretenida y llena de ocasiones.
Al inicio del partido el Athletic Club sólo tuvo una clara oportunidad, que resolvió con acierto Juan Pablo.
La primera ocasión local fue en el minuto inicial del encuentro en una jugada personal de Barral que tras deshacerse de dos contrarios chutó pésimamente, pero con lo que el Sporting ya demostraba que salía decidido a por los tres puntos.
La réplica vasca llegó en una jugada de Llorente que sacó la defensa con ciertos apuros en unos minutos que fueron de tanteo en el centro del campo y prolegómeno de una jugada polémica en la que Barral se internó en el área y tras driblar a San José se fue al suelo y El Molinón en pleno reclamó penalti, que en todo caso pareció dudoso.
Trejo y André Castro combinaron muy bien a lo largo de la primera mitad y crearon ocasiones que luego no supieron aprovechar ante la desesperación de los aficionados, primero fue el argentino que ve como la defensa toca in extremis cuando se disponía a rematar y luego Rivera de falta directa, que remató pegado a la escuadra.
En medio de estas dos jugadas Llorente tuvo la única ocasión clara para el Athletic, tras robar un balón e internarse por la banda izquierda para disparar cruzado, lo que obligó a Juan Pablo a realizar un apurado despeje con una pierna.
Trejo volvió a tener al borde del descanso otra gran oportunidad en una internada de Canella, que centró sobre la línea y Ekiza falló en el despeje, algo que no esperaba el sportinguista, que no obstante remató cruzado, pero Iraizoz respondió con una gran parada que repitió dos minutos después cuando Barral disparó desde el borde del área con mucha intención.
Al descanso se llegó con el empate inicial pero con el Sporting jugando los mejores minutos de la temporada y dejando la sensación de que el resultado era del todo injusto por las oportunidades creadas por parte y parte.
En la reanudación Bielsa dejó en la caseta a Ekiza, dando entrada a Toquero y situando a De Marcos como lateral, mientras que el Sporting volvió a salir con ímpetu pero en la jugada inicial André Castro acabó perdiendo el balón después de varios regates en los que salió trompicado.
Pero sin embargo fue el Athletic quien dio primero: en un córner tocó Toquero hacia atrás y entró solo Susaeta para marcar a placer ante una frustrada afición local que veía que su equipo estaba pagando muy caro las opciones desperdiciadas en la primera parte.
Tras el gol Preciado sustituyó a un desconocido Rivera, dando entrada a un delantero, Bilic, mientras que Bielsa retiraba a un renqueante Llorente para reforzar el centro del campo con Ibai Gómez.
Los cambios fueron favorables para los sportinguistas, ya que prácticamente en el primer balón que tocó el delantero croata chutó un fuerte disparo que rebotó en Barral, despistando a Iraizoz.
El gol desató la locura en la grada y espoleó a los sportinguistas, que volvieron a apretar y poner en apuros al Athletic durante unos minutos, pero éstos se recuperaron del gol y el juego se volvió un tanto embarullado.
Además el Sporting sufrió el contratiempo de la lesión de Lora, que llegaba a este encuentro entre algodones, lo que obligó a Preciado a hacer el tercer cambio, aunque los locales siguieron buscando su segundo gol, que a punto estuvo de conseguir si entre Luis Morán y Eguren no se hubiesen estorbado en un balón franco centrado por Barral.
El Athletic estaba pasando los mayores apuros de todo el partido y de nuevo Iraizoz salvó a su equipo en una gran parada plena de reflejos en un remate de cabeza de Barral prácticamente a bocajarro, culminando una gran jugada iniciada por Eguren y continuada por Luis Morán.
Fue la última oportunidad clara para cualquiera de los dos equipos que se repartieron los puntos en un partido pleno de emoción y en el que el Sporting sigue progresando en su juego y en el que mereció mejor resultado.
Sporting: Juan Pablo, Lora, Botía, Iván Hernández, Canella, Eguren, Rivera (Bilic m 64), Óscar Trejo (Luis Morán m 72), André Castro, De las Cuevas y Barral.
Athlétic de Bilbao: Iraizoz, Iraola, Ekiza (Toquero m 45), San José, Aurtenetxe, Iturraspe, Herrera, Susaeta, De Marcos, Muniain (David López m 61) y Llorente (Ibai Gómez (m 64).
Goles: 0-1 Susaeta (m 62), 1-1 Barral (m 70)
Árbitro: González González. Mostró tarjetas amarillas a Iraola (m 11), Susaeta (m 23), Trejo (m 26), San José (m 90)
Incidencias: Alrededor de 23.000 espectadores.
Sporting y Athletic afrontaban este partido matinal tras haberse recuperado de sus malos inicios ligueros, mucho más prolongado el de los gijoneses que en las primeras ocho jornadas, siete jugadas, sólo había sumado un punto, pero cuya reacción le hizo ganar los dos últimos partidos.
Mientras, los bilbaínos acudían a El Molinón tras su gran encuentro ante el Atlético de Madrid.
El equipo asturiano buscaba una semana perfecta con nueve puntos en tres partidos y salió muy fuerte acallando las críticas de técnicos y aficionados por su mala primera parte en Mallorca, lo que deparó una primera parte muy entretenida y llena de ocasiones.
Al inicio del partido el Athletic Club sólo tuvo una clara oportunidad, que resolvió con acierto Juan Pablo.
La primera ocasión local fue en el minuto inicial del encuentro en una jugada personal de Barral que tras deshacerse de dos contrarios chutó pésimamente, pero con lo que el Sporting ya demostraba que salía decidido a por los tres puntos.
La réplica vasca llegó en una jugada de Llorente que sacó la defensa con ciertos apuros en unos minutos que fueron de tanteo en el centro del campo y prolegómeno de una jugada polémica en la que Barral se internó en el área y tras driblar a San José se fue al suelo y El Molinón en pleno reclamó penalti, que en todo caso pareció dudoso.
Trejo y André Castro combinaron muy bien a lo largo de la primera mitad y crearon ocasiones que luego no supieron aprovechar ante la desesperación de los aficionados, primero fue el argentino que ve como la defensa toca in extremis cuando se disponía a rematar y luego Rivera de falta directa, que remató pegado a la escuadra.
En medio de estas dos jugadas Llorente tuvo la única ocasión clara para el Athletic, tras robar un balón e internarse por la banda izquierda para disparar cruzado, lo que obligó a Juan Pablo a realizar un apurado despeje con una pierna.
Trejo volvió a tener al borde del descanso otra gran oportunidad en una internada de Canella, que centró sobre la línea y Ekiza falló en el despeje, algo que no esperaba el sportinguista, que no obstante remató cruzado, pero Iraizoz respondió con una gran parada que repitió dos minutos después cuando Barral disparó desde el borde del área con mucha intención.
Al descanso se llegó con el empate inicial pero con el Sporting jugando los mejores minutos de la temporada y dejando la sensación de que el resultado era del todo injusto por las oportunidades creadas por parte y parte.
En la reanudación Bielsa dejó en la caseta a Ekiza, dando entrada a Toquero y situando a De Marcos como lateral, mientras que el Sporting volvió a salir con ímpetu pero en la jugada inicial André Castro acabó perdiendo el balón después de varios regates en los que salió trompicado.
Pero sin embargo fue el Athletic quien dio primero: en un córner tocó Toquero hacia atrás y entró solo Susaeta para marcar a placer ante una frustrada afición local que veía que su equipo estaba pagando muy caro las opciones desperdiciadas en la primera parte.
Tras el gol Preciado sustituyó a un desconocido Rivera, dando entrada a un delantero, Bilic, mientras que Bielsa retiraba a un renqueante Llorente para reforzar el centro del campo con Ibai Gómez.
Los cambios fueron favorables para los sportinguistas, ya que prácticamente en el primer balón que tocó el delantero croata chutó un fuerte disparo que rebotó en Barral, despistando a Iraizoz.
El gol desató la locura en la grada y espoleó a los sportinguistas, que volvieron a apretar y poner en apuros al Athletic durante unos minutos, pero éstos se recuperaron del gol y el juego se volvió un tanto embarullado.
Además el Sporting sufrió el contratiempo de la lesión de Lora, que llegaba a este encuentro entre algodones, lo que obligó a Preciado a hacer el tercer cambio, aunque los locales siguieron buscando su segundo gol, que a punto estuvo de conseguir si entre Luis Morán y Eguren no se hubiesen estorbado en un balón franco centrado por Barral.
El Athletic estaba pasando los mayores apuros de todo el partido y de nuevo Iraizoz salvó a su equipo en una gran parada plena de reflejos en un remate de cabeza de Barral prácticamente a bocajarro, culminando una gran jugada iniciada por Eguren y continuada por Luis Morán.
Fue la última oportunidad clara para cualquiera de los dos equipos que se repartieron los puntos en un partido pleno de emoción y en el que el Sporting sigue progresando en su juego y en el que mereció mejor resultado.
Sporting: Juan Pablo, Lora, Botía, Iván Hernández, Canella, Eguren, Rivera (Bilic m 64), Óscar Trejo (Luis Morán m 72), André Castro, De las Cuevas y Barral.
Athlétic de Bilbao: Iraizoz, Iraola, Ekiza (Toquero m 45), San José, Aurtenetxe, Iturraspe, Herrera, Susaeta, De Marcos, Muniain (David López m 61) y Llorente (Ibai Gómez (m 64).
Goles: 0-1 Susaeta (m 62), 1-1 Barral (m 70)
Árbitro: González González. Mostró tarjetas amarillas a Iraola (m 11), Susaeta (m 23), Trejo (m 26), San José (m 90)
Incidencias: Alrededor de 23.000 espectadores.
sábado, 29 de octubre de 2011
Video Real Sociedad 0 - 1 Real Madrid
El Real Madrid se acuesta líder, gracias a un gol del argentino Gonzalo Higuain que le permitió imponerse a una Real Sociedad muy defensiva, con la utilización justa de recursos y esfuerzos para reservarse de cara a futuros envites más exigentes.
La Real con una alineación un tanto revolucionaria en nombres y en posiciones no quiso amilanarse desde el inicio y trató de buscar la portería de Iker Casillas aunque no podía descuidarse un instante, porque cada balón que llegaba a Cristiano Ronaldo era sinónimo de peligro.
El conjunto que entrena José Mourinho parecía ejercer de local porque enseguida los guipuzcoanos se echaron descaradamente atrás, con una defensa de cinco hombres para cerrar todos los espacios posibles, aguantar el tipo y buscar algún chispazo del mexicano Carlos Vela, muy solitario en ataque.
El planteamiento, un tanto timorato, se le vino abajo a los donostiarras antes del minuto 10 cuando Higuaín, en estado de gracia en los últimos partidos, se escapaba de todos los intentos de marcaje y con su calidad habitual batía de disparo suave al chileno Claudio Bravo.
A la Real parecía no disgustarle en exceso un resultado que le mantenía vivo para la segunda mitad porque la tromba madridista había amainado al levantar el Real Madrid el pie del acelerador y sólo con flashes intermitentes de Ronaldo e Higuaín pudo incrementar las rentas en un primer período excesivamente cómodo para los visitantes.
Se animó Anoeta y también el conjunto donostiarra en la segunda mitad, porque el Real Madrid parecía dar por hecho que el triunfo era suyo y que sólo era cuestión de tiempo aumentar la ventaja, lo que le pudo resultar caro si Carlos Vela o Griezmann meten sendos trallazos repelidos por Casillas.
Los de Mourinho, con un ritmo ya cansino, se estaban complicado la vida porque la Real creía en sus posibilidades según avanzaba el encuentro y, sobre todo, porque su rival le perdonaba la vida, como ocurrió a 15 del final en una clarísima ocasión de Ronaldo a centro de Di María.
Finalmente, y como la Real tampoco está para muchas aventuras, el marcador no se movería y el Real Madrid vivió un final de partido relativamente tranquilo.
La Real con una alineación un tanto revolucionaria en nombres y en posiciones no quiso amilanarse desde el inicio y trató de buscar la portería de Iker Casillas aunque no podía descuidarse un instante, porque cada balón que llegaba a Cristiano Ronaldo era sinónimo de peligro.
El conjunto que entrena José Mourinho parecía ejercer de local porque enseguida los guipuzcoanos se echaron descaradamente atrás, con una defensa de cinco hombres para cerrar todos los espacios posibles, aguantar el tipo y buscar algún chispazo del mexicano Carlos Vela, muy solitario en ataque.
El planteamiento, un tanto timorato, se le vino abajo a los donostiarras antes del minuto 10 cuando Higuaín, en estado de gracia en los últimos partidos, se escapaba de todos los intentos de marcaje y con su calidad habitual batía de disparo suave al chileno Claudio Bravo.
A la Real parecía no disgustarle en exceso un resultado que le mantenía vivo para la segunda mitad porque la tromba madridista había amainado al levantar el Real Madrid el pie del acelerador y sólo con flashes intermitentes de Ronaldo e Higuaín pudo incrementar las rentas en un primer período excesivamente cómodo para los visitantes.
Se animó Anoeta y también el conjunto donostiarra en la segunda mitad, porque el Real Madrid parecía dar por hecho que el triunfo era suyo y que sólo era cuestión de tiempo aumentar la ventaja, lo que le pudo resultar caro si Carlos Vela o Griezmann meten sendos trallazos repelidos por Casillas.
Los de Mourinho, con un ritmo ya cansino, se estaban complicado la vida porque la Real creía en sus posibilidades según avanzaba el encuentro y, sobre todo, porque su rival le perdonaba la vida, como ocurrió a 15 del final en una clarísima ocasión de Ronaldo a centro de Di María.
Finalmente, y como la Real tampoco está para muchas aventuras, el marcador no se movería y el Real Madrid vivió un final de partido relativamente tranquilo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)