lunes, 19 de marzo de 2012

Bielsa, especialista en ‘fracasos’

Cuando Marcelo Bielsa dirigió a la selección argentina en la Copa del Mundo Japón/Corea del Sur 2002, apostó a la fórmula de combinar la exquisita identidad del fútbol rioplatense a partir del manejo de la pelota con todas sus variantes técnicas y un planteamiento táctico férreo que no pudieron aplicar a cabalidad sus dirigidos, lo que significó su eliminación del torneo a manos del seleccionado de Holanda.

Durante la eliminatoria previa a ese torneo escribí que Bielsa “cuando duerme no duerme porque seguramente pone la cabeza sobre la almohada con un ojo cerrado y el otro fijo sin pestañear frente a la pantalla que le sirve para mirar y remirar diagramas” (2001). Obsesivo del trabajo, examinador de todos los detalles que podrían desquiciar a la criatura más paciente del planeta, el ahora entrenador del Athletic de Bilbao es de una peculiaridad siempre llamativa con su impresionante lucidez para comprender el fútbol y sus innegociables métodos de trabajo frente a los videos, los pizarrones y en los campos de juego, y si a estos rasgos le agregamos sus laberínticas elaboraciones verbales para explicarse, estamos frente a un ser único en los asuntos relacionados con la pelota, para muchos excéntrico, para casi todos, un portentoso guía de grupos humanos.

Transcurrida una década de la salida temprana de Argentina del mundial asiático, el primero del siglo XXI, Bielsa fue contratado para dirigir a la selección chilena a la que clasificó para Sudáfrica 2010. A partir de su aterrizaje en Santiago, el rosarino empezó a cambiar el aire de la capital y luego de todo el país, extendiendo sus actividades para ofrecer charlas a instituciones y empresarios en las que se autocalificó de “especialista en fracasos” y que se puede sintetizar en una genial reflexión: “Sé perfectamente que las adhesiones se pierden cuando se acaba el éxito. Hay gente exitosa que no es feliz y gente feliz que no necesita del éxito. El éxito es una excepción y no un continuo.”

Encarando sus tareas diarias con la misma obsesividad de siempre, lo que Bielsa hizo en Chile, ahora lo está haciendo en Bilbao donde la marca del club que dirige informa “que los jugadores del Athletic tienen la obligación de acabar muertos todos los partidos”, idea fuerza que quedó plasmada con esa soberbia incursión en Old Trafford para batir al Manchester United y luego en su casa de San Mamés para dar el tiro de gracia y confirmar lo que el periodista Manu Leguineche afirma con enorme convicción: “Ser del Athletic es un cromosoma que marca para toda la vida”.

Resistido al principio, con la natural desconfianza que provoca la llegada de un forastero, Bielsa violentó a sus dirigidos cuando de entrada nomás les planteó que el equipo podía jugar a tocar la pelota dejando atrás una rusticidad que en alguna medida caracteriza su trayecto histórico. Conforme fueron jugándose los partidos de la liga española y los de la Europa League en la que le toca el desafío de los cuartos de final, Bielsa acabó por confirmar su arrasadora convicción cuando su equipo terminó empatado (2-2) con el Barcelona y Pep Guardiola fue a darle la mano, como el alumno noble que agradece al maestro.

A estas horas Bilbao vive embanderada de rojo y blanco y no deja de disfrutar el 3-2 a domicilio primero y el 2-1 en casa con desempeños que le hicieron decir a Álex Fergusson, el escocés que entrena al Manchester hace más de dos décadas, que “ojalá el Athletic llegue a la final porque se lo merece”. Hay cosas impensables en la vida y Bielsa acaba de encontrarse con que su terquedad es una virtud superlativa en el País Vasco. Todo el planeta fútbol habla hoy de este equipo aguerrido y preciso hasta el paroxismo que tiene como Dios a este rosarino que ha sabido sostener sus convicciones con una entereza desconcertante, hasta el punto de hacernos pensar que la conciencia sobre el fracaso es una virtud y no simplemente una pasajera derrota.

Así piensa ‘el loco’

Lo del Barcelona es una producción futbolística absolutamente novedosa que ha generado cultura. Le voy a explicar por qué. En Bolivia, por ejemplo, cuando el jugador se prepara para rematar al arco de media distancia se escucha en la gente el "uy" que remite al pre-gol. En Argentina, cuando hay un desborde y un centro atrás también se escucha el "uy" pre-gol. En el Barcelona, en cambio, cuando dan la vuelta y empiezan a transversalizar partiendo de un córner, por ejemplo —ellos descomponen la jugada del córner, que para muchos entrenadores da la posibilidad de convertirse en una jugada directa— se escucha el "uy" pre-gol.

Eso que en cualquier caso generaría ansiedad porque el público, que es emotivo y pasional, es poco tolerante, genera un reconocimiento de la gente. Este equipo ha trascendido los números y a su propio esquema posicional, que son normalmente los elementos que se recuerdan de un conjunto. El mensaje que deja este equipo es de estilo, y ese estilo es contracultural porque va en contra de lo que sucede en el mundo del fútbol hoy” (frasesbielsistas.blogspot.com).

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